08/10/2008
Algunos de los principales espacios culturales de Bogotá dieron la bienvenida al Festival VivAmérica en su segunda jornada. Escritores, directores de teatro, historiadores, poetas e incluso expertos en culinaria compartieron con el público asistente cómo ven y viven su profesión desde su propia experiencia.
Iberoamérica elogió al absurdo
La franja Reír para no llorar dio la bienvenida a tres autores latinoamericanos al Festival VivAmérica en Bogotá: el peruano Iván Thays, la mexicana Guadalupe Nettel y el español Daniel Vázquez, quienes conformaron la mesa redonda Elogio del absurdo, realizada en el Museo de Arte Colonial.
El encuentro partió de un punto en común: el uso del absurdo en la escritura. Ante el planteamiento inicial de que es imposible ser realista en la literatura, Guadalupe Nettel, autora de la novela El Huésped (finalista del Premio Herralde 2005) dijo no estar de acuerdo, declarando que “uno como escritor trata de ser realista en la medida de lo posible”. Y es que, aunque la realidad es considerada generalmente como predecible y verosímil, ella afirmó que “muchas veces, la realidad es más absurda y desconcertante que la literatura”.
Por su parte, el periodista y crítico de cine Daniel Vázquez comentó que el uso que un autor haga del absurdo es una cuestión de decisión y estilo, pues “escoger su propio tono literario permite al escritor realizar su escrito de la manera que mejor le parezca y que mejor se adapte al efecto que quiera lograr en su lector”. Además, aseguró que “el absurdo no tiene que estar en contra de la realidad y ésta se puede transformar de la manera que el autor quiera”.
En contraposición a las observaciones de sus compañeros de mesa, el creador del blog literario Notas Moleskine Iván Thays aseguró que no es posible ser realista en la literatura. “Todo lo que leemos es una realidad que empieza y termina con la lectura del libro”. Para este escritor, cada autor recrea en sus lectores sus propias realidades y plasma en ellos sus propias percepciones, sin que eso signifique que su narración sea la absoluta realidad. “La realidad no es verosímil y la verosimilitud no es real”, concluyó.
Pese a la diferencia de sus puntos de vista, los tres invitados concordaron en que el realismo y el absurdo no son opuestos (como se planteó inicialmente en la mesa), pues la realidad es absurda en sí misma.
La voz de los fantasmas se escuchó en Bogotá
Tres invitados al Festival VivAmérica con diferentes tipos de escritura se reunieron en la Biblioteca Luis Ángel Arango. El periodista argentino Marcelo Birmajer, la narradora y poeta mexicana Cristina Rivera Garza y el historiador afrocolombiano Sergio Mosquera compartieron con el público el origen de sus escritos y los procesos en la construcción de sus personajes.
Cristina Rivera, ganadora del premio Sor Juana Inés de la Cruz 2001 por Nadie me verá llorar, inició la tertulia afirmando que “no hay fórmulas para empezar un libro, pues durante el proceso de escritura es el mismo texto quien va dictando sus propias reglas”. Para ella, “uno escribe con lo que sabe, con lo que cree saber y, principalmente, con lo que no sabe”. Ese enigma es el personaje mismo.
El maestro afrocolombiano Sergio Mosquera atribuyó su inclinación por la historia y la literatura a su búsqueda de un personaje que hace parte de su esencia y su cultura: la esclavización. “Aunque este personaje (acompañado de los procesos de mestizaje propios de la historia humana) parece estar ausente en la cotidianidad de Iberoamérica, basta con mirar alrededor para verla presente en todas nuestras representaciones culturales”.
Birmajer comenzó su intervención expresando sus coincidencias con los otros dos invitados: por un lado, su identificación con la inclusión de características socioculturales en sus libros, dada su ascendencia judía; por el otro, el punto de partida de la nada. “Uno escribe no porque sepa mucho y tenga qué decir, sino porque no sabe nada y tiene que preguntar”. El humor aparece a lo largo y ancho de su escritura, pero no lo considera un personaje, sino la sangre de sus personajes.
Ante la pregunta de si la literatura permite dar voz a quien no tiene voz, las opiniones fueron variadas. Mientras Sergio Mosquera aseguró que “dar voz a quienes no la tienen es arrebatar la voz a quienes se han impuesto a lo largo de la historia y que sufren un problema de escucha”, Marcelo Birmajer dijo que no es posible dar voz a otros, pues “lleva a la impostación, es decir, a que el interventor termine diciendo lo que él quiera”. Cristina Rivera, alejada de la visión política de sus compañeros de mesa, simplemente confesó: “tiendo a creer que la escritura es una enorme oportunidad para descansar del yo”.
Diversos intereses, formas y estilos en la creación literaria, reunidos en el Festival VivAmérica.
Además, tuvieron lugar en bibliotecas y otros espacios culturales de Bogotá:
· Clases maestras: la española Lucía Etxebarría expuso los procesos de creatividad que se desarrollan en la literatura; Mario Muchnik habló sobre la situación actual de la industria editorial y el director de teatro Enrique Federman compartió sus conocimientos en la dramaturgia y presentó la obra Perras, de la compañía teatral que lleva su mismo nombre.
· La poesía se tomó la plazoleta del Centro Cultural Gabriel García Márquez con la lectura De vuelta al silencio, en la cual participaron el cubano Norberto Codina y el colombiano Juan Manuel Roca.
· Los especialistas en gastronomía Leonor Espinosa, Carlos Yanguas, Maura Caldas y Germán Patiño plantearon opciones para rescatar la tradición culinaria en Colombia.

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